domingo, 19 de abril de 2009

03. Religiones Tradicionales

1. LOS RÍOS SON NUESTROS HERMANOS
Mensaje del jefe piel roja seattle Noah Sealth, jefe de la tribu swamish del noroeste de los Estados Unidos ante la asamblea del consejo de tribus, diciembre 1854, discutiendo la firma del Tratado de Point Elliot. Por este tratado los pieles rojas se veían obligados a ceder sus tierras a los hombres blancos, siendo presidente de dicha nación Franklin Pierce.

(...) ¿Cómo se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida. Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿cómo podrán ustedes comprarlos? Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocío en los oscuros bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto es sagrado a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo la memoria de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen, cuando emprenden su paseo entre las estrellas; en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra, puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila, estos son nuestros hermanos. Las escarpadas montañas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos está pidiendo demasiado.

También el Gran Jefe nos dice que nos reservará un lugar en el que podamos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre y nosotros en sus hijos. Por ello, consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por ríos y arroyuelos, no es solamente agua sino también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada y a la vez deben enseñar a sus hijos y que cada reflejo fantasmagórico en las aguas claras de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también lo son suyos, y por lo tanto deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden, como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto.

No sé, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja. Pero quizá sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos. Pero quizá esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada. El ruido sólo parece insultar nuestros oídos. Y después de todo, ¿para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras, ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aroma de pinos.

El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento: la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días, es insensible al hedor. Pero si les vendemos nuestras tierras, deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con el aire que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros. Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco puede saborear el viento perfumado por las flores de las praderas.

Por ello, consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: el hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo cómo una máquina humeante puede importar más que el búfalo, al que nosotros matamos sólo para sobrevivir. ¿Qué sería del hombre sin animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual. Porque lo que le sucede a los animales, también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a sí mismos.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos: todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no tejió la trama de la vida; él sólo es un hilo. Lo que hace con la tierra se lo hace a sí mismo. Ni siquiera el hombre blanco queda exento del destino común.

Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos. Sabemos una cosa que quizá el hombre blanco descubra algún día: nuestro Dos es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece, lo mismo que ahora desean que nuestras tierras les pertenezca. Pero no es así. El es el Dios de los hombres, y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provoca la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizá antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.

Pero ustedes caminarán hacia su destrucción rodeados de gloria, inspirados por la fuerza del Dios que los trajo a esta tierra y que, por algún designio especial, les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por qué se extermina los búfalos, se doma los caballos salvajes, se satura los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exhuberantes colinas con cables parlantes.
¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia".

2. TORO SENTADO CONTRA EL HOMBRE BLANCO
Nacido en el estado norteamericanos de Dakota del Sur en 1834 (o en 1831), Tatanka Yotanka pertenecía a la tribu de los Hunkpapa, que a su vez formaban parte del pueblo de los dakota. En los distintos clanes, que vivían de la caza de búfalos (tatanka en su lengua), no existía aún en aquel entonces una auténtica organización tribal, aunque sí mantenían relaciones entre ellos, reuniéndose con motivo de fiestas religiosas y otras ceremonias. Ya de muy joven, Toro Sentado era conocido como buen cazador y luchador. Pero sobre todo se había ganado el respeto de su pueblo como líder político y religioso, fama que no tardó en sobrepasar las fronteras de su clan.

En 1868 el gobierno de Estados Unidos firmó un tratado con los representantes indígenas en Fort Laramie, por el cual se reservaba a los sioux la región de Black Hill (Monte Negro). Washington había decidido explotar las riquezas del subsuelo de la región y envió a la región un equipo de geólogos protegidos por mil soldados. Los sioux creyeron que podían llegar a un acuerdo con el hombre blanco; no obstante, en 1876 el gobierno de Estados Unidos violó sin escrúpulos el tratado que había firmado ocho años antes. La noticia del descubrimiento de oro se propagó y, como era de esperar, afluyeron a la región grandes cantidades de buscadores del metal precioso. La violación del tratado fue encubierta por las máximas autoridades a fin de asegurarse a largo plazo el dominio de la zona y las materias primas. Por orden secreta del presidente Ulysses Grant, el ejército tenía orden de hacer la vista gorda y permitir la ocupación, contraria al tratado, del territorio indígena. La Casa Blanca sabía que esto desembocaría necesariamente en unas guerra con los nativos.

Para los sioux, Black Hills tenía un significado y una importancia comparables al monte Sinaí para judíos y cristianos, ya que era el centro religioso y espiritual de los dakota que llevaban a cabo ahí las ceremonias y ritos tradicionales de la tribu. La cólera que desató la violación del tratado, así como la profanación de los montes sagrados, hicieron que las distintas tribus sioux se unieran en la lucha por defender su territorio, contra el hombre blanco. El punto culminante del conflicto fue la llamada batalla de Little Big Horn en el estado de Montana. El 25 de julio de 1876, 200 soldados comandados por el general George Custer fueron matados por los sioux, al mando de Crazy Horse. Si bien se cree que Toro Sentado no participó en el combate, sí preparó y coordinó la estrategia de los indios en esa legendaria batalla.

De nada sirvió a los sioux la victoria. A fines del verano de 1876, Toro Sentado tuvo que darse a la fuga, perseguido por las tropas del estado. Con cientos de guerreros, mujeres y niños escapó del país y se refugió en Canadá. Si bien no sufrieron persecución, se vieron obligados a abandonar muchas de sus costumbres y tradiciones. Dado que los bisontes habían sido exterminados en los años anteriores sistemáticamente por el hombre blanco, los nativos ya no estaban en condiciones de acopiar la cantidad de carne suficiente para pasar sin problema los duros meses de invierno.

Tras cuatro años marcados por el hambre y las dificultades, a principios de 1881 Toro Sentado regresó a Estados Unidos con su clan. El primer año de su retorno lo pasó encerrado en la cárcel; luego vivió en la reserva de Standing Rock, un territorio pequeñísimo y miserable en comparación con el que Washington había garantizado "para siempre" a los nativos trece años antes. Los sioux perdían así definitivamente los fundamentos vitales de la existencia.

El 15 de diciembre de 1890, con el temor de un levantamiento indígena, intentaron encarcelar a Toro Sentado. Cuando la policía se presentó a la detención, se produjo una riña, en la que el jefe Tatanka Yotanka y su hijo fueron abaleados. A continuación se produjo una auténtica matanza, que aniquiló lo poco que quedaba del pueblo sioux. Más de 150 personas, casi todos ancianos, niños y mujeres, fueron asesinados. Así fue como el ejército norteamericano puso punto final a las guerras contra los nativos de los Estados Unidos.

3. EL ANIMISMO
Después de haber leído el hermoso y sugerente texto del jefe piel roja seattle Noah Sealth y de conocer el duro final de la historia para un pueblo, podemos entrar con respeto en el tema de la fe y las creencias en las religiones tradicionales.

Antes se llamó "paganismo" (1) a los cultos que los exploradores europeos y misioneros descubrieron en los continentes que ellos desconocían. Al no pertenecer a las grandes religiones conocidas, les parecieron idolatría (2), fetichismo, mezcla de superstición y hechicería. Los estudios científicos sobre el hombre en sociedad hechos en nuestra época, han llevado a comprender que los cultos primitivos merecen ser llamados religiones tradicionales. El constituyente esencial de ellas es la creencia en los espíritus, en las "almas", que viven y animan todo cuanto existe. A esto se llama animismo.


1. El animismo es una religión.

a) Ser animista es creer en la existencia y en la realidad de un mundo invisible. El hombre no es sólo cuerpo. La tierra, los astros, los animales, los mismos vegetales pertenecen a un orden del mundo que vincula entre sí todos los elementos del cosmos. La vida no se detiene con la muerte. Todo procede de un Dios supremo.

El dios de los animistas, aunque sea lejano, inaferrable y diverso, en cierto modo es objeto de culto. Los ritos que se realizan -abluciones ( ), ofrendas, prohibiciones, ceremonias, iniciaciones- afirman la dependencia del hombre respecto a lo sobrenatural, así como la interiorización en lo más profundo de la propia vida. Son ritos religiosos, es decir que religan a los hombres con dios. Así se muestra el jefe piel roja, para quien no hay separación entre vida personal, social y religiosa: para su pueblo todo es religioso.

Quienes ven desde fuera una sociedad de tradición animista, no perciben que tienen una organización propia, ya que en esta no se distingue entre funciones civiles y religiosas. El poder del rey o jefe es de origen religioso. Anciano, adivino, chamán, médico, son una especie de sacerdotes, intermediarios con la divinidad; pero también cumplen funciones sociales dentro de la estructura del grupo.

b) El animismo contiene principios religiosos esenciales:
- Respeto absoluto por lo "sagrado" (LO SANTO), que es esa realidad que se presenta alrededor de ciertos lugares, objetos, personas, actos o circunstancias con una especie de halo misterioso. Es una realidad (LO NUMINOSO) que más que explicarla, "se experimenta" e impresiona.

En lo numinoso encontramos dos vertientes posibles: lo que impresiona al hombre produciéndole admiración, arrobamiento, embelesamiento, y parece que lo saca de sí mismo, que lo atrae y proyecta hacia afuera (por ser FASCINANTE); el complemento es lo que impresiona como fuerza que viene de lo exterior y se impone, es inmenso, fuerte, terrible y produce temor (por ser TREMENDO). Puede ser un lugar, una parcela de terreno, una parte del cuerpo. Montaña, puesta de sol, cueva, fuente, árbol, rayo, lluvia, mar, cielo, río, arco iris, fuego. No son cosas manejables por el hombre, hay que respetarlos. Para relacionarse con ellos hay que utilizar gestos, lenguaje, actitudes que no son los de la vida ordinaria, o hay que acudir a un intermediario: un ser que esté "separado", que sea "santo", sacerdote o mago.

- Alma: aunque se llame de cualquier manera, creen en la existencia de un espíritu (ánima), de un principio vital, un soplo, una luz, una fuerza que está presente en todo cuanto existe.

- Sistema dualista: toda realidad aparece al animista como "bipartida", es decir como en positivo y negativo; todo lo que existe tiene su contrario: cielo y tierra, lo de arriba y lo de abajo, hombre y mujer, luz y oscuridad, bien y mal, sagrado y profano. El sueño sugiere el desdoblamiento cuerpo y alma, vida y muerte.

- Noción de pureza e impureza. El espacio de lo sagrado tiene como requisito de acercamiento la pureza. Hay partes de la realidad que de por sí son impuras. Por ejemplo para los bambara ( ) los pies son impuros; para otras etnias africanas el ojo es sede del alma luminosa. Casi en todas las culturas la mujer durante su regla es impura.

- Existe un espacio determinado para lo sagrado, pero las otras realidades están marcadas como no sagradas (lo profano). Entre ambas realidades hay una frontera marcada por el "tabú", que se levanta por las abluciones, el bautismo o la superación de una "prueba". Si el tabú es violado, procede el castigo. Pensemos en la prohibición (tabú) de ciertas comidas para judíos, musulmanes o católicos.

- Ritos de ofrenda y de sacrificio. Estos pueden ser de gratitud o petición (ofrecimiento de los primeros frutos, sacrificio de animales, en el momento de la siembra) o de reparación para calmar al dios ofendido (en el aplacamiento tiene importancia la sangre, residencia de la vida)( ).

- El sacrificio puede ser autoimpuesto para devolver a dios lo quitado, ordenando lo que se había desordenado, es decir el pecado (ayuno, abstinencia sexual, silencio, retiro). También regenera la fuerza vital.

Si el animismo contiene los elementos fundamentales de todas las religiones, dentro de inmensas variedades culturales, podemos considerarlo con justicia como la base o fuente originaria de las religiones, el esquema natural sobre el que se construye toda manifestación religiosa .

c) El animismo sigue vivo.
Se calcula en 200 millones el número de animistas (130 en Africa, 60 en Asia. En América hay muchos cultos cercanos al animismo y derivados de él).

Para la finalidad del curso, es importante descubrir que se dan muchas formas de origen animista en los diversos ritos o formulaciones de las diversas religiones. Debe quedar claro que no existe una religión "pura, original, aséptica, incontaminada". Este fenómeno lo veremos más adelante al tratar del mestizaje religioso, refiriéndonos al cristianismo en América Latina.

Junto con formas religiosas (iniciación, circuncisión, equinoccios y solsticios, etc.) también hay innumerables creencias animistas que aparecen en las sociedades civiles "desacralizadas". Hay que descubrir los orígenes o esquemas básicos animistas en ritos civiles, formas de socialización, espectáculos deportivos, carnavales, festividades de siembra y cosecha.


2. El Dios de los animistas
No olvidemos para nada que el animismo no es una religión sin dios.

a) Símbolos, aparente idolatría. El culto a un animal, una piedra, una montaña, no es al mismo animal, piedra o montaña, sino al "principio vital que les es común". No son ídolos, concepto hoy inaceptable. El animal es pariente del hombre, que tiene su "gemelo", su "otro yo". Las piedras están vivas, igual las montañas. Se les venera por eso. Detrás de estas realidades hay un "dios impersonal, sin historia, inmanente y difuso en la multitud de las cosas"( ). Los elementos adquieren una importancia inusitada al dejar entrever (como en una dimensión de profundidad) la realidad trascendente. Este es el dinamismo del SIMBOLO.

b) Politeísmo aparente. Al ver que se invoca, entrega ofrendas y pide favores al fuego, el aire, la lluvia, el viento, la tierra, hay que reconocer, más que a dioses diversos, la personificación de las fuerzas naturales, emparentadas (asociadas a nivel analógico) con héroes de la antigüedad inicial ("en aquel tiempo", "había una vez"). Es la forma particular de explicación del mundo que cada cultura posee. En contacto positivo con aquellas fuerzas, a través de la narración del mito y de la celebración del rito que son repetidos en circunstancias establecidas, se realiza la renovación de las fuerzas personales, grupales, universales.

c) Creen en un dios supremo La mayor parte de las veces, se da una clara prioridad de algún dios, que es como el resumen de la constelación de dioses menores. Es el dios superior, fuerte, nacido del caos primordial, o sea del desorden que había antes del orden actual. Como cualidades tiene el ser misterioso e incognoscible, generalmente es el creador, es la fuente de toda vida e infinitamente bueno, "no duerme", "camina al paso del hombre".

"Estas religiones dan a ustedes lo que es el sentido de la existencia de Dios, inclinándolos al respeto hacia él, a un respeto temeroso, aunque generalmente no al amor". (Juan Pablo II)


3. Los espíritus y los antepasados
El nombre de animismo parte de la creencia en los espíritus que animan la naturaleza. Comprende diversas nociones: espíritu, alma, mana, principio vital. Desde conceptos puramente racionalistas es difícil determinar creencias que en sí son muy ambiguas y varían de etnia a etnia y según la época.

a) El espíritu.
Está por todas partes, puede asociarse a una roca, un animal o un árbol, pero es independiente de ellos. Puede abstraerse de todo y llevar su vida independiente en el espacio. Actua sobre todo lo que se le acerca de manera benéfica o nefasta (buenos o malos espíritus).

Los espíritus esenciales son los de los difuntos. Depende si la muerte ha sido violenta, de enfermedad o pacífica, y si se han cumplido los ritos funerarios.

b) El mana.
Es una especie de emanación, de poder, no asociada a un espíritu determinado. Hace que un lugar o individuo estén "cargados", sean "pesados". El mago es la persona capaz de domesticar sus efectos. La fuerza del mana se canaliza através del amuleto, la fórmula o el gesto que lo han captado.

c) El alma.
No es un espíritu. Vive como prisionera en la jaula del cuerpo. Puede escaparse momentáneamente, pero sólo se evade definitivamengte del cuerpo en la muerte, volviendo a unirse entonces con los antepasados, o bien reencarnándose en el mismo cuerpo -es el caso de los locos- o en el de un recién nacido.

Solidaria del cuerpo, el alma no se confunde con él, sino se diferencia de él por completo. Tiene algo de corporal, lo mismo que el cuerpo tiene algo de espiritual. Por eso, el que hiere el cuerpo hiere al alma. Y al revés. Generalmente, el alma no suele abandonar el cuerpo sin cambiar ella misma. Se renueva. Llegada del país de las almas -el cielo- llega a él a encontrarse con sus hermanas.

En la creencia en el alma se puede descubrir una tendencia dual, hacia la vida y hacia la muerte, la oscuridad y la luz, la carne y el soplo, el ángel o la bestia. El hombre no es ni está en uno u otro extremo, pero tiene que encontrar el equilibrio entre ambos. Radicalmente, es en el propio hombre donde coexisten dos seres.

d) Los primeros antepasados.
Son los héroes fundadores. Vuelven a vivir en los mitos que se les han consagrado y que se trasmiten de generación en generación. Fueron siempre extraordinarios por su fuerza, su tamaño o sus proezas, pero sobre todo por lo que dieron a su pueblo. Se prolongan en las sociedades actuales en los jefes, los reyes, o sus herederos. Aunque propiamente el verdadero jefe o rey es el antepasado

e) El antepasado sigue vivo y es objeto de culto.
De una u otra manera se le ve en la vida de la comunidad (a veces su fantasma) Se le puede encontrar junto a su tumba, le gustan ciertos lugares. En la cosecha se le ofrecen las primicias o se le invoca antes de salir a cazar. Se reencarna en un niño al que se le pone su nombre.

No sólo es objeto de ritos funerarios, sino después de su partida definitiva, se le construye un pequeño altar, una vez al año se le celebra y se le ofrecerá comida o lo que gustó en vida.
Del antepasado se espera la protección , la fecundidad, el éxito de la caza, la buena cosecha, la curación de las enfermedades. Se habla con él, se le consulta, se le invoca, o se le increpa. Sigue formando parte de la casa, como un doble de lios vivientes, un íntimo.


4.Otros elementos de importancia

a) El tiempo no es lineal, sino cíclico conforme a la naturaleza: día y noche, estaciones, mareas, períodos de siembra y cosecha, riadas, ciclo de reproducción, menstruación. No hay comienzo ni fin, sino transmisión y transformación.

b) Todo es vida y ésta se da por analogías. El trueno es la voz del elefante-rey de los pigmeos. El oro es el excremento de un gato subtarráneo y misterioso. El toro vive encadenado en el fondo de las lagunas andinas. Untada de pimienta, una piedra lamida hace la función de juez. El sabor dulce o amargo de la coca hablará de éxito o fracaso.

c) La muerte es otra forma de vida, como el negativo de una fotografía. Las almas quedan volando, se van en un pájaro, se reencarnan, van a la tierra sin mal. Por eso las velaciones, las comidas en las tumbas.

d) La fiesta es una realidad de regeneración colectiva, y está asociada al ritmo, la danza,la máscara, el disfraz, que crean espacios y tiempos de contenido religioso ( ).

e) Las narraciones mitológicas, tema de alguna manera más conocido. El hombre necesita personal y socialmente dar razón del origen. Repetir la narración (repetir el mito) es volver a aquel tiempo, el del origen, la fuerza y la renovación. Pasado el tiempo de absolutización de las ciencias, hoy volvemos a las preguntas fundamentales y encontramos respuestas que se limitan a "dar sentido". Los sabios no han dado respuestas más satisfactorias que los "primitivos".

El mito no es ilógico, alógico o prelógico. Procede de los mismos principios lógicos que las ciencias: la analogía, la oposición la correlación. No es una ciencia, porque destaca sin duda la analogía e ignora la cuantificación. Pero no es acientífico, no contradice la ciencia. Es uno de los elementos de la razón humana, engloba la intuición y supera lo razonable y el razonamiento.

Es una manera de explicar simbólicamente, bajo la forma de un mensaje codificado, los orígenes y el sentido del mundo y de la sociedad, las rtendencias y las tensiones del hombre. El mito es la sociedad explicándose a sí misma y justificándose. Es también una sociedad que instaura el orden que la hace vivir en armonía con la medida del mundo.

Su lenguaje imaginativo y metafórico le confiere una extraordinaria riqueza. El mito es polisémico ( ). Se le puede entender -y no leer- de cien maneras, ninguna de las cuales agota por sí sola la verdad. Es una respuesta a la búsqueda del sentido: significación y dirección.

5. Cultos y ritos
Constituyen una dimensión del hombre que expresa su filiación respecto a los antepasados y los dioses. Uno de los primeros cultos va dirigido a la tierra; a través de ella se adora al espíritu que la habita y al antepasado del género humano que le dio origen. Los hombres le pertenecen. Lo mismo ocurre con los otros elementos: el agua, el fuego, el aire. Como ellos, el sol, la luna y las estrellas, las piedras, los ríos, los árboles son signos de los elementos, y venerados como tales.

Los tiempos rituales corresponden a los grandes cambios de la existencia individual y colectiva: nacimiento, pubertad, iniciación, matrimonio, muerte; la llegada de la noche, el cambio de estación y de año. Los ritos intentan tranquilizar las transformaciones temidas. Procuran la seguridad de que el mañana se parecerá al ayer.

El rito parte de la creencia de que el hombre puede hablar con la divinidad, ser escuchado, doblegar su acción. Es un intercambio entre el hombre y los espíritus que animan la naturaleza. Está en armonía con la vida del mundo. Mide su ritmo. Su repetición reproduce y realiza el retorno eterno de todas las cosas.

Por eso, toda la vida es rito. Hay ceremonias para los momentos privilegiados, hay otras que acompañan los gestos cotidianos. Figura en todos los trabajos y realidades. Para sembrar, cosechar, tejer, salir de pesca, saludar la mañana, acoger la noche, comer. Algunos son domésticos, otros requieren un altar. Pero si se trata de los más importantes, ciertamente son comunitarios.

Pueden clasificarse en tres grandes categorías: de integración (afirmación de identidad e introducción en la comunidad), de purificación (baños, confesión, abstinencias para limpiar "lo malo") y de ofrenda (entrega a la divinidad de lo que le corresponde).

Parte del rito es la máscara y la vestidura, asociadas a la danza, como formas de vínculo con la trascendencia (se deja de ser uno mismo, para "perderse" en la alteridad).

Hay hombres especialmente dedicados al culto: sacerdotes, hechiceros, chamanes, adivinos, que mediante la palabra o el gesto unifican la comunidad en su nivel más profundo: su razón de ser, su destino compartido.

6. Conclusión
Podemos ver al animismo como el substrato de toda religión, de la "estructura religiosa del hombre". Esto nos llevará a respetar todas las formas de creencia, a descubrir las formas elementales de revelación de Dios, las SEMILLAS DE LA PALABRA entregadas a la humanidad. Nos llevará también a descubrir en el lugar más íntimo de nuestro ser un espacio interior bello, misterioso, donde las complejidades de la vida moderna se hacen sorpresa y silencio. El acercamiento a la liturgia, a los ritos diversos, a la poesía, al misterio, nos pone en contacto con formas religiosas originarias. Mirar con ojos nuevos (no racionales, sino intuitivos) las culturas tradicionales, intentando abandonar prejuicios, nos permitirá un acercamiento también nuevo a dimensiones perdidas en siglos de racionalismo y tecnificación. Podremos beber de aguas que refresquen la vida del siglo XXI. Nota final.- Al terminar esta parte tiene que haber surgido la pregunta sobre el por qué del entrar en un mundo tan ajeno aparentemente a nuestras creencias y preocupaciones. La pedagogía ignaciana, basada en la espiritualidad del maestro Ignacio "debe caracterizarse por un profundo respeto hacia todo lo que en el hombre ha obrado el Espíritu, que sopla donde quiere. Por lo tanto debemos permanecer alerta a la búsqueda global de la experiencia contemplativa de lo divino y tener compasión por el pobre que busca justicia y libertad. Procuraremos enriquecernos con las experiencias espirituales y valores éticos, perspectivas teológicas y expresiones simbólicas de otras religiones" ( ).

4. TEXTOS.
Oración de la tarde en Tahití
¡Sálvame! ¡Sálvame! Es el atardecer de los dioses. ¡Vela junto a mí, Dios mío! ¡Junto a mí, Señor mío! Guárdame de los encantamientos, de la muerte repentina, de la mala conducta, de maldecir y de ser maldecido, de los manejos secretos y de las disputas por límites de tierras.¡Que la paz reine de lejos a nuestro alrededor, Dios mío!¡Guárdame del guerrero furioso, que se complace en sembrar el terror y que tiene siempre erizados los cabellos! ¡Que yo y mi espíritu vivamos esta noche y descansemos en paz esta noche, Dios mío!

Oración del Dahomey
Dios mío, Señor de todo, te rendimos homenaje. Escucha nuestras plegarias y sé benévolo. Rindo homenaje al cielo, a los espíritus que allí moran. Rindo homenaje a los muertos y a los espíritus de los muertos que me ven y que no me ven. Rindo homenaje a los espíritus de estos lugares. Rindo homenaje a ustedes, los hombres, y al espíritu que acompaña a cada uno de ustedes.

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Preguntas para Control Final de Bimestre

1. ¿Cómo es el dios de los animistas? Ponga un par de ejemplos.
2. Señale 4 características que tiene el alma para el animista. Escriba un ejemplo para cada una de las características.
3. ¿Qué funciones cumple el "rito"? Señale al menos 4 de ellas y ponga algunos ejemplos.
4. ¿Qué funciones cumplen las "narraciones mitológicas"? Enumere al menos 3 funciones.

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